Mellaria quiere expresar públicamente su preocupación por el futuro inmediato del castillo de Guzmán el Bueno.
La alcazaba tarifeña, que tiene la categoría de monumento histórico nacional, se encuentra cerrada al público desde que comenzaron las obras de restauración.
La última actuación en el castillo, acometida con fondos europeos, se ha limitado a la restauración de las cubiertas y de algunas fachadas interiores.
El castillo necesita una importante subvención que concluya, de una vez por todas, con su completa restauración. Pero conociendo la extrema lentitud de la administración es seguro que deberán pasar años y años hasta que el castillo esté en condiciones de ser abierto al público.
Ante esta situación, Mellaria exige del Ayuntamiento que no demore la solicitud y demás trámites que conduzcan a la concesión de los fondos necesarios. No sería tolerable que hubiera que imputarle al Ayuntamiento la responsabilidad de una paralización indefinida de las obras en el castillo.
Mientras tanto, Mellaria quiere advertir que el castillo exige un mantenimiento permanente, evitando así que en poco tiempo se deteriore lo hecha hasta ahora. Esto ya ocurrió en ocasión anterior, que después de una costosa restauración, no se tuvo la previsión de cuidar el castillo, ocasionando que en poco tiempo volviera a estar en ruinas.
La situación es todavía más preocupante. La Diputación Provincial gestionó un importante presupuesto de dos millones cuatrocientos mil euros para instalar en el histórico castillo un centro de visitantes.
La empresa Expociencia ganó el concurso, cuyas cláusulas exigen que en dieciocho meses esté montado el nuevo museo.
Y aquí aparece un nuevo y grave problema, ¿cómo se va a montar un museo si las salas interiores del castillo todavía no están restauradas?
Desde Mellaria se desea que las administraciones implicadas (Ayuntamiento y Diputación) expliquen qué tienen pensado para salir del atolladero en que actualmente se encuentra el castillo de Guzmán el Bueno.
La alcazaba tarifeña, que tiene la categoría de monumento histórico nacional, se encuentra cerrada al público desde que comenzaron las obras de restauración.
La última actuación en el castillo, acometida con fondos europeos, se ha limitado a la restauración de las cubiertas y de algunas fachadas interiores.
El castillo necesita una importante subvención que concluya, de una vez por todas, con su completa restauración. Pero conociendo la extrema lentitud de la administración es seguro que deberán pasar años y años hasta que el castillo esté en condiciones de ser abierto al público.
Ante esta situación, Mellaria exige del Ayuntamiento que no demore la solicitud y demás trámites que conduzcan a la concesión de los fondos necesarios. No sería tolerable que hubiera que imputarle al Ayuntamiento la responsabilidad de una paralización indefinida de las obras en el castillo.
Mientras tanto, Mellaria quiere advertir que el castillo exige un mantenimiento permanente, evitando así que en poco tiempo se deteriore lo hecha hasta ahora. Esto ya ocurrió en ocasión anterior, que después de una costosa restauración, no se tuvo la previsión de cuidar el castillo, ocasionando que en poco tiempo volviera a estar en ruinas.
La situación es todavía más preocupante. La Diputación Provincial gestionó un importante presupuesto de dos millones cuatrocientos mil euros para instalar en el histórico castillo un centro de visitantes.
La empresa Expociencia ganó el concurso, cuyas cláusulas exigen que en dieciocho meses esté montado el nuevo museo.
Y aquí aparece un nuevo y grave problema, ¿cómo se va a montar un museo si las salas interiores del castillo todavía no están restauradas?
Desde Mellaria se desea que las administraciones implicadas (Ayuntamiento y Diputación) expliquen qué tienen pensado para salir del atolladero en que actualmente se encuentra el castillo de Guzmán el Bueno.