El próximo viernes día 24 de agosto la asociación Mellaria organiza una mesa redonda con el título “Sobre el patrimonio arqueológico subacuático”. El acto se desarrollará en el Casino Tarifeño, comenzará a partir de las nueve de la noche y la entrada es libre.
Los invitados a la mesa redonda son personas conocedoras del importante patrimonio submarino que hay en el estrecho de Gibraltar; entre ellas se encuentra Carlos Gómez de Avellaneda, director del Museo del Istmo de la Línea de la Concepción; Miguel Blanco Salguero, director de una escuela de buceo y experto conocedor de los fondos submarinos tarifeños; Miguel Ortiz Villegas que acude en representación de los pescadores tarifeños; Manuel Quero Oliván, miembro de Mellaria y conocedor de la legislación que protege los bienes culturales subacuáticos y Manuel Jesús Cabello Medina, director-conservador del Parque Natural del Estrecho.
La asociación de defensa del patrimonio cultural Mellaria pretende con este acto sensibilizar a la población campogibraltareña de la enorme riqueza arqueológica que atesora el Estrecho, así como el peligro que corre en manos de incontrolados “cazatesoros” y expoliadores para los que sólo tiene valor la comercialización de los bienes arqueológicos.
Los invitados a la mesa redonda son personas conocedoras del importante patrimonio submarino que hay en el estrecho de Gibraltar; entre ellas se encuentra Carlos Gómez de Avellaneda, director del Museo del Istmo de la Línea de la Concepción; Miguel Blanco Salguero, director de una escuela de buceo y experto conocedor de los fondos submarinos tarifeños; Miguel Ortiz Villegas que acude en representación de los pescadores tarifeños; Manuel Quero Oliván, miembro de Mellaria y conocedor de la legislación que protege los bienes culturales subacuáticos y Manuel Jesús Cabello Medina, director-conservador del Parque Natural del Estrecho.
La asociación de defensa del patrimonio cultural Mellaria pretende con este acto sensibilizar a la población campogibraltareña de la enorme riqueza arqueológica que atesora el Estrecho, así como el peligro que corre en manos de incontrolados “cazatesoros” y expoliadores para los que sólo tiene valor la comercialización de los bienes arqueológicos.